La reforma al Artículo 123 constitucional establece una disminución gradual de las horas de trabajo, con el objetivo de llegar a las 40 horas para el año 2030, sin afectar el salario de los trabajadores.
En una decisión histórica, la Cámara de Senadores aprobó el 11 de Febrero una reforma al Artículo 123 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos para reducir de manera paulatina la jornada laboral a 40 horas semanales. La medida, que aún debe ser ratificada por la Cámara de Diputados, busca mejorar la calidad de vida de los trabajadores mexicanos.
El dictamen, que modifica el Apartado A del artículo constitucional, fue avalado por el pleno con 121 votos a favor en lo general y, en lo particular, 103 votos a favor y 15 en contra, alcanzando así la mayoría calificada necesaria para su aprobación. La minuta fue turnada a la Cámara de Diputados para su análisis y eventual ratificación.
Así será la reducción gradual de la jornada laboral
Uno de los puntos clave de la reforma es su gradualidad, establecida en el artículo tercero transitorio, para que las empresas y la economía se adapten al cambio:
- 2026: 48 horas semanales.
- 2027: 46 horas semanales.
- 2028: 44 horas semanales.
- 2029: 42 horas semanales.
- 2030: 40 horas semanales.
La reforma también precisa que por cada seis días de trabajo, las personas trabajadoras disfrutarán de al menos un día de descanso con goce de salario íntegro.
Horas extra mejor pagadas y prohibidas para menores
La iniciativa también endurece las reglas para el trabajo extraordinario:
- Las horas extra se pagarán 100% más del salario de una hora ordinaria.
- El trabajo extra no podrá exceder de 12 horas por semana, distribuidas en un máximo de 4 horas diarias durante cuatro días.
- Si se excede ese límite, el empleador estará obligado a pagar un 200% más del salario ordinario por cada hora extra.
- Queda estrictamente prohibido que las personas menores de 18 años realicen trabajo extraordinario.
Voces a favor y en contra en el Senado
La discusión en el pleno reflejó la importancia del tema, con posturas encontradas entre los grupos parlamentarios.
- Geovanna Bañuelos de la Torre (Presidenta de la Comisión de Trabajo): Defensora acérrima de la reforma, lamentó que México sea uno de los países con más horas trabajadas y menos descanso. «Trabajar más horas no significa trabajar mejor», sentenció, y añadió que «trabajar menos no es producir menos, sino vivir mejor».
- Enrique Inzunza Cázarez (Comisión de Estudios Legislativos): Celebró la aprobación unánime en comisiones y la calificó como un paso hacia la consolidación del Estado Constitucional de Bienestar.
- Óscar Cantón Zetina (Morena): La calificó como una reforma histórica que pone a México en la vanguardia laboral, al garantizar 40 horas sin disminuir salarios ni prestaciones.
- Marko Cortés Mendoza (PAN): La consideró un paso en la dirección correcta, pero un «acto de justicia a medias» debido a la gradualidad que posterga su aplicación total hasta 2030.
- Cristina Ruíz Sandoval (PRI): Cuestionó que el proyecto mida el descanso en horas y no en días, y exigió que se establezcan en la Constitución cinco días de trabajo y dos de descanso para no «mentirle al pueblo de México».
- Clemente Castañeda Hoeflich (MC): Aunque respaldó la reducción, criticó que no se haya establecido un mínimo de dos días de descanso, argumentando que uno no es suficiente para la recuperación y convivencia familiar.
- Lizeth Sánchez García (PT): Afirmó que la reforma tiene «rostro humano» y está pensada para esos padres y madres que salen de casa cuando aún no amanece y regresan cuando sus hijos ya duermen.
La asamblea rechazó un total de 18 modificaciones propuestas por diversos grupos parlamentarios. El proyecto ahora pasa a la Cámara de Diputados para continuar con su proceso legislativo.















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