CDMX, 24 de febrero de 2026.- En un paso firme para consolidar la justicia social y el combate a la pobreza, la Secretaría de Bienestar, encabezada por Ariadna Montiel Reyes, publicó este martes los nuevos Lineamientos del Fondo de Aportaciones para la Infraestructura Social (FAIS) para el ejercicio fiscal 2026. Este acuerdo, publicado en el Diario Oficial de la Federación (DOF), establece las reglas claras para la distribución y aplicación de miles de millones de pesos destinados a obras que transforman la vida de las comunidades más pobres de México.
El FAIS se convierte así en una herramienta clave de la política de bienestar, dejando atrás su visión como un mero trámite administrativo para ser el motor que impulse la construcción de agua potable, drenaje, electrificación, escuelas, hospitales básicos y caminos en las zonas que durante décadas fueron olvidadas por el modelo neoliberal.
¿Qué busca el nuevo FAIS?
La esencia de estos lineamientos es clara: garantizar que cada peso del erario se convierta en bienestar tangible para la población que vive en pobreza extrema, en localidades con alto o muy alto rezago social, y en las Zonas de Atención Prioritaria (ZAP). El gobierno federal, a través de la Secretaría de Bienestar, actuará como coordinador, pero serán los gobiernos municipales y estatales quienes ejecuten las obras, con el acompañamiento y la vigilancia de la propia comunidad.
Principales cambios y prioridades para 2026
El nuevo acuerdo introduce puntos cruciales para hacer más eficiente y transparente el gasto social:
- Prioridad al agua: Se establece que los gobiernos municipales y estatales deberán destinar de manera preferente el 30% de los recursos del FAIS a proyectos de agua potable, alcantarillado y drenaje. Esto atiende una de las demandas más sentidas de la población y busca garantizar este derecho humano fundamental.
- Apuesta por la obra pública directa: Se impulsa la realización de obras por «administración directa» (con mano de obra y materiales locales), lo que abarata costos y fomenta la economía de las propias comunidades. Se prohibe tajantemente condicionar los apoyos o solicitar aportaciones a los beneficiarios.
- Participación social obligatoria: Las obras ya no se decidirán en escritorios. Se formaliza la creación de Comités de Participación Social (CPS) que, junto con las personas beneficiarias, darán seguimiento y vigilancia a cada proyecto desde su planeación hasta su conclusión. Esto garantiza que las obras sean las que realmente se necesitan y que se hagan con calidad.
- Foco en la pobreza extrema: Los recursos deben beneficiar directamente a la población en pobreza extrema. Si una obra se planea fuera de las ZAP o zonas de alto rezago, los gobiernos locales deberán firmar una «Declaratoria de beneficio a población en pobreza extrema» , cuya veracidad será responsabilidad de las autoridades, bajo pena de sanciones penales en caso de falsedad.
- Rendición de cuentas total: Se establece un calendario de actividades y un proceso de revisión técnica en la plataforma digital SIFAIS. La Auditoría Superior de la Federación (ASF) tendrá la facultad exclusiva de fiscalizar los recursos, mientras que la Secretaría de Bienestar podrá realizar visitas de seguimiento para verificar que las obras correspondan con lo planeado.
¿En qué se gastará el dinero?
El catálogo del FAIS 2026 es amplio y está enfocado en reducir carencias. Incluye desde la construcción de redes de agua y drenaje, pasando por la electrificación, hasta el mejoramiento de viviendas (pisos firmes, techos, cuartos adicionales). También se contempla infraestructura educativa y de salud, así como caminos rurales y urbanización.
Con estas nuevas reglas, el gobierno de la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo busca consolidar el principio de «por el bien de todos, primero los pobres», asegurando que los recursos del FAIS se ejerzan con honradez, transparencia y, sobre todo, con un profundo sentido social para construir un México más justo y con menos desigualdad














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