Querétaro vivió una noche mágica. En medio de un contexto complicado y con la mirada puesta en la seguridad, la Selección Mexicana regaló una actuación estelar al golear 4-0 a Islandia en el Estadio La Corregidora. Más allá del marcador, el encuentro significó un respiro y una reafirmación del amor por el futbol.
La ‘Hormiga’ y Ledezma encienden la fiesta
El partido comenzó con una tensión palpable en los exteriores del inmueble y un emotivo minuto de silencio en honor a las fuerzas armadas. Pero una vez que el balón rodó, el Tri se encargó de apaciguar los ánimos con buen futbol.
La explosión llegó al minuto 21. Armando ‘Hormiga’ González, delantero de Chivas, se convirtió en el arquitecto del primer gol con una asistencia quirúrgica para que Richy Ledezma, en su primer grito con la playera de México, mandara el balón al fondo de las redes. La Corregidora estalló.
Tres minutos después, el propio ‘Hormiga’ González se vistió de héroe. Aprovechando un rebote dentro del área, empujó el esférico para marcar su primer gol con la selección mayor, justo en su última prueba antes de la lista definitiva para el Mundial.
Goles para el recuerdo y un mensaje de unidad
La fiesta no terminó ahí. Antes del medio tiempo, un potente disparo de Jesús Gallardo significó el 3-0, desatando la locura en las gradas.
Ya en el complemento, el técnico Javier Aguirre movió sus piezas y el equipo mantuvo la intensidad. La cereza en el pastel la puso Brian Gutiérrez, el joven mexicano-americano que llegó para jugar con Chivas y que, con el corazón bien puesto, selló la goleada 4-0 definitiva.
Un estadio unido por México
El partido no solo fue una exhibición deportiva. Con una asistencia de más de 31 mil aficionados, el Estadio La Corregidora se convirtió en un espacio de paz y unión familiar, respaldado por el operativo de seguridad implementado por el Ejército. El silencio inicial se transformó en abrazos y cantos.
El Mundial se acerca
Con esta victoria contundente, el Tri manda un mensaje claro de cara a la Copa del Mundo. La afición ya sueña y el equipo, con un claro acento rojiblanco, promete pelear hasta el final.















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