La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) publicó este lunes el balance de las finanzas públicas y la deuda correspondiente al primer mes de 2026. Los resultados muestran un inicio de año sólido para la economía mexicana, destacando un incremento histórico en la recaudación de impuestos y un manejo prudente de la deuda, todo en medio de un entorno de volatilidad externa.
Ingresos tributarios por las nubes
Uno de los datos más relevantes del informe es el comportamiento de la recaudación tributaria. En enero de 2026, los impuestos crecieron un 11.5% real anual, marcando la tasa más alta para un mes de enero desde 2015. Este buen desempeño superó las expectativas del gobierno, pues se captaron 40 mil millones de pesos más de lo programado.
¿A qué se debe este éxito? La SHCP lo atribuye a tres factores clave:
- Mayor eficiencia administrativa.
- Aumento en el cumplimiento voluntario de los contribuyentes.
- Fiscalización digital y modernización de aduanas.
Al detalle, el Impuesto Sobre la Renta (ISR) creció un 14.4% real anual, superando la meta por 33 mil millones de pesos, impulsado por los salarios y las utilidades empresariales. Por su parte, el IEPS (impuesto a combustibles y productos como tabaco y alcohol) aumentó un 14.4%, muy por encima del promedio de la última década.
Gasto social: salud, el gran ganador
El gasto público no solo fue responsable, sino que se enfocó en el bienestar. El gasto programable aumentó un 8.8% real anual, destacando un incremento histórico en el rubro de desarrollo social, que creció un 17.5%.
Dentro de este rubro, el sector salud fue el gran beneficiado, con un aumento del 82.3% real anual, destinado a fortalecer los servicios médicos de especialidad. La educación (25%) y la protección social (9.5%) también recibieron incrementos significativos, superando los promedios de la última década.
En contraste, el gasto en funciones gubernamentales se redujo un 3.9%, en línea con las políticas de austeridad.
Menor déficit y deuda bajo control
Las cuentas del país no solo mejoraron en ingresos, sino también en su balance. El déficit presupuestario resultó ser 155 mil millones de pesos menor a lo previsto. Incluso, el balance primario (ingresos menos gastos, sin contar el costo de la deuda) registró un superávit de 61 mil millones de pesos.
En cuanto a la deuda, el Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público se ubicó en 49.6% del PIB, un nivel favorable comparado con otras economías emergentes. La deuda mantiene una estructura saludable: está mayoritariamente en moneda nacional, a tasa fija y con vencimientos de largo plazo, lo que protege al país ante vaivenes del tipo de cambio.
Confianza internacional: Colocaciones millonarias
La confianza en la estabilidad de México se reflejó en los mercados internacionales. Durante enero, el gobierno llevó a cabo colocaciones de bonos por un total de 14 mil millones de dólares (9 mil millones en el mercado estadounidense y 5 mil millones en Europa en bonos sostenibles). La demanda fue abrumadora, superando varias veces la oferta, lo que demuestra el apetito de los inversionistas globales por la deuda mexicana.
En resumen: El arranque de 2026 pinta un panorama de finanzas públicas fortalecidas, con más ingresos, mayor inversión social y un manejo de deuda que prioriza la estabilidad a largo plazo.















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