El Departamento de Justicia de Estados Unidos presentó una acusación formal contra el gobernador Rubén Rocha Moya y otros nueve funcionarios o exfuncionarios de Sinaloa, señalados de recibir sobornos y conspirar para proteger a la facción “Los Chapitos” del Cártel de Sinaloa.
La imputación fue revelada este miércoles 29 de abril de 2026 ante el tribunal del Distrito Sur de Nueva York. Las autoridades estadounidenses sostienen que los acusados facilitaron el tráfico de drogas a cambio de dinero y respaldo político, brindando además protección oficial a la organización criminal.
Alto nivel de complicidad
Entre los señalados se encuentra el propio mandatario estatal, así como otros nueve servidores públicos y exempleados del gobierno de Sinaloa. Según la investigación del DOJ, la red de corrupción permitió que “Los Chapitos” —herederos de Joaquín “El Chapo” Guzmán— operaran con impunidad en la entidad.
El pliego acusatorio detalla que los sobornos sirvieron para garantizar que las fuerzas de seguridad locales no interfirieran en las actividades del cártel. A cambio, los funcionarios habrían recibido financiamiento para sus campañas y beneficios personales.
Reacciones en México
Hasta el cierre de esta edición, ni el gobernador Rocha Moya ni los otros implicados han emitido una postura oficial. La Fiscalía General de la República no se ha pronunciado sobre si colaborará con las autoridades estadounidenses.
Esta acusación marca la primera vez que un gobernador mexicano en funciones es imputado formalmente por narcotráfico desde el tribunal de Nueva York.













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