Ginebra / Nueva York – Con la imagen imborrable del sufrimiento infantil en Gaza y un saldo de casi 400 compañeros asesinados por bombardeos y tiroteos de Israel, Philippe Lazzarini, el responsable de la Agencia para los Refugiados Palestinos (UNRWA), se despidió este lunes de su cargo con un contundente llamado a reforzar la rendición de cuentas y rechazar la idea de que el derecho internacional es obsoleto.
«Debemos rechazar la idea de que el derecho internacional es obsoleto. El problema no es la ley, sino que violarla no tiene consecuencias. Hay que reforzar la rendición de cuentas. No podemos permitir una licencia para matar», declaró Lazzarini en una de sus últimas entrevistas al frente de la agencia.
El comisionado general, quien finaliza su segundo mandato, confesó que le persigue la imagen de una niña de seis años en Gaza, al inicio de la guerra, con la mirada vacía pidiendo agua y pan en una escuela de la UNRWA, un lugar que, dijo, debería ser de «aprendizaje y alegría». Con sentimientos encontrados, Lazzarini expresó tristeza por los «casi 400 compañeros muertos en dos años» a causa de los bombardeos israelíes, pero también orgullo por el personal que, pese a soportar «las peores condiciones de vida posibles», demostró un compromiso extraordinario.
Alto el fuego «solo de nombre»
Pese a la existencia de una tregua, Lazzarini advirtió que la crisis en Gaza continúa. “Es un alto el fuego solo de nombre”, afirmó, señalando que la población sigue enfrentando violencia, desplazamientos y condiciones de vida extremas impuestas por Israel, viviendo “entre escombros, con acceso limitado a agua potable y servicios básicos”. Además, millones de niños siguen sin acceso a la educación. “Si no actuamos, corremos el riesgo de crear una generación marcada por la amargura y la radicalización”, advirtió.
Sin alternativa a UNRWA y recortes dolorosos
Lazzarini insistió en que no existe una alternativa real a la UNRWA, ya que ninguna otra organización cuenta con su capacidad operativa ni con la confianza de la comunidad. Pidió a los Estados miembros preservar la Agencia como parte de la solución futura. Sin embargo, hace tan solo dos semanas, el propio Lazzarini anunció recortes de un 20% en todos los servicios de la agencia, incluyendo salarios. «En un momento en que el personal merecía reconocimiento por su trabajo heroico, tuvimos que hacer lo contrario», lamentó.
Tras su salida, el alto funcionario planea descansar con su familia y plasmar sus vivencias en un posible libro.
















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