- Cinco menores, incluyendo un bebé de 5 meses, resultaron afectados por enfrentamientos entre grupos ilegales. La directora del ICBF llegó hasta el territorio sagrado para brindar apoyo.
Santa Marta, 12 de marzo de 2026. Una crisis humanitaria se vive en la Sierra Nevada de Santa Marta luego de que enfrentamientos entre grupos armados ilegales dejaran como saldo a varios menores de la comunidad arhuaca heridos. El Gobierno Nacional, a través del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), activó un protocolo de atención de emergencia para atender a las víctimas.
De acuerdo con el informe oficial, cinco niños, niñas y adolescentes del pueblo arhuaco, con edades que oscilan entre los 5 meses y los 16 años, recibieron atención médica inmediata en el Hospital Universitario Julio Méndez Barreneche. De estos, tres menores continúan bajo observación médica. Aunque las heridas físicas no son de gravedad, las autoridades priorizan el acompañamiento psicosocial ante el trauma emocional generado por los hechos violentos.
Directora del ICBF llega al ‘corazón del mundo’
La directora general del ICBF, Astrid Cáceres, se desplazó hasta el territorio arhuaco de Gunmaku, en la zona alta de la Sierra Nevada, para liderar personalmente la respuesta institucional. Acompañada por las Unidades Móviles de la entidad, Cáceres recorrió la zona para llevar ayuda humanitaria y sostener un diálogo con las autoridades tradicionales.
«La paz es uno de los derechos más importantes de las niñas y de los niños; tenemos que garantizarlo en todos los territorios, pero mucho más aquí en el ‘corazón del mundo’», declaró la directora desde el sitio sagrado.
Durante la jornada, que se extendió por más de tres horas, se instaló una unidad móvil del ICBF para brindar acompañamiento psicosocial y entregar alimentos de alto valor nutricional (Bienestarina) a la comunidad afectada. En el encuentro participaron también el defensor del pueblo de Magdalena, Ricardo Alonso Salinas Vega, y el comisionado departamental de Paz, Luis Teherán Puello.
«Esas comunidades que fueron atacadas han puesto en desequilibrio todo el trabajo que se viene haciendo en Serankua. Estamos aquí y vamos a continuar aquí porque la paz tiene que llegar para quedarse», agregó Cáceres.
Además de la atención en el territorio, otra unidad móvil y una defensora de familia del ICBF hacen seguimiento permanente en el Hospital Universitario Julio Méndez Barreneche, donde los menores permanecen junto a los líderes de su comunidad.
Acción humanitaria desde el pueblo arhuaco
Frente a la gravedad de la situación, las máximas autoridades del pueblo arhuaco anunciaron el inicio de una acción humanitaria propia. El objetivo es ingresar a las zonas más apartadas donde ocurrieron los enfrentamientos para verificar el estado de las familias y congregar a la comunidad.
«Vamos a organizarnos para llegar hasta donde están las familias afectadas, escuchar sus necesidades y conocer su situación. Luego iremos a Santa Marta para reunirnos con todas las autoridades del Gobierno», manifestaron los líderes indígenas.
















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